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Editoriales
EDITORIAL. UNA OBLIGADA RESPUESTA
La alta dirección de Rusia divulgó el pasado martes 23 de octubre a través
de distintos medios, entre otros, la importante cadena de Televisión
Nacional Rusa, los motivos de la decisión del presidente Putin de eliminar
el Centro de Exploración Radioelectrónica ubicado en territorio de Cuba.
En ese importante medio de comunicación se publicó que la reunión del
martes 23 entre el presidente Putin y los jefes de las fracciones
parlamentarias de la Duma duró cuatro horas, abordando entre los temas
principales el cierre de las bases en Cuba y Viet Nam.
El jefe de la fracción Patria-Toda Rusia —uno de los principales partidos
que apoyan al gobierno—, Viacheslav Volodin, expresó que el tema del
cierre de las bases de Cuba y Viet Nam fue tratado, junto con la situación
en Afganistán y en Abjasia, y enfatizó que el Presidente dio una amplia
explicación y mostró a los presentes materiales de carácter secreto sobre
el tema. Añadió que el cierre del Centro Radioelectrónico de Lourdes iba
más allá de una decisión económica y el mismo tenía un carácter
estratégico en la actual coyuntura.
Luego de concluida la entrevista a Volodin, el canal transmitió el
reportaje de un periodista muy bien informado y cercano a las
interioridades del gobierno sobre el cierre de ambas bases, quien
manifestó que tal decisión se justificaba, pues la tecnología del mismo
era obsoleta y con el dinero que se invertía en el arriendo y
mantenimiento del centro se podían adquirir los más modernos equipos de
exploración que permitían cumplir las tareas que ahora se realizaban a
través de Lourdes. Afirmó que la decisión de Rusia era independiente y no
había sido consultada con Estados Unidos y que, a pesar del malestar de
las autoridades cubanas, el arriendo del mismo concluía. Que los acuerdos
vencieron el 31 de diciembre de 1999 y que un representante oficial del
Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba, en su momento, había propuesto
la retirada del centro ruso. Añadió que, de cualquier forma, la situación
sobre la estancia del centro iba a ser limitada, pues en cuanto mejoraran
las relaciones con Estados Unidos, los propios cubanos decidirían la
salida del contingente ruso. Dijo que esto había sucedido en la economía,
donde los cubanos habían rechazado ofertas rusas por negocios millonarios
con Occidente, como Canadá, España, Italia, porque era conveniente para su
país. Esta decisión ahora le conviene a Rusia. Mencionó que Cuba tampoco
había resuelto el tema de la deuda. Finalmente, concluyó el reportaje
afirmando que la retirada del Centro respondía a los intereses nacionales
rusos.
Tal versión del diferendo surgido entre los gobiernos de Rusia y Cuba, que
emana del improvisado vocero de las más altas autoridades rusas,
incuestionablemente dirigida a divulgar esa historieta bastante
ininteligible hasta para los más informados sobre el tema, contiene
omisiones, interpretaciones arbitrarias y una buena sarta de afirmaciones
mentirosas e incluso calumniosas, independientemente de la ausencia de
principios éticos y el incuestionable chovinismo que esa declaración
expresa.
No existe para Cuba otra alternativa que responder con serenidad y
absoluta veracidad los argumentos esgrimidos en esta maniobra de confusión
y engaño tanto al pueblo ruso como a la opinión pública internacional.
El Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación
Rusa, General de Ejército Anatoli Kvashnin, había comentado seis días
antes que el cierre de la base en Cuba era urgente para ahorrar recursos y
dedicarlos a las necesidades de las fuerzas armadas del país. Según
Kvashnin, con el arriendo anual de 200 millones de dólares se pueden
comprar 20 satélites de reconocimiento y hasta 100 radares, cifras estas
que para los especialistas serios no tienen ninguna base real.
Añadió que con los gastos anuales para sostener la base de Cam Ranh en
Viet Nam se podría construir un submarino atómico equipado con armas
modernas.
El director de la Agencia Aeroespacial Rusa, Yuri Koptiev, aseguró el 23
de octubre que construir y colocar en órbita un solo satélite-espía y de
reconocimiento tiene un costo estimado de 130 millones de dólares. Dos
días después un cable de AP informó que el mismo especialista había dicho
que el 80 por ciento del centenar de satélites militares y civiles rusos
ya han servido su tiempo útil designado.
Según criterios de otros prestigiosos especialistas rusos informados por
agencias cablegráficas, el optimismo del General de Ejército Kvashnin para
realizar inteligencia desde el cosmos, así como entregar nuevos submarinos
y aviones a las Fuerzas Armadas rusas, es sólo eso: optimismo. Que nunca
en los casi 10 años transcurridos se colocaron nuevos satélites ni se
entregaron submarinos o aviones a los organismos armados, los que hasta
carecen en muchas regiones de uniformes y botas.
Hay otras importantes declaraciones.
Para Vladimir Platonov, presidente de la Duma moscovita, la pérdida de una
base militar es “una tragedia para cualquier Estado”, y para Evguenni
Mijailov, gobernador de la región de Pskov, es necesario conservar éstas.
Alexei Koshmarov, jefe del centro analítico de información “Novokom”
estimó que las bases son necesarias como medio de interés geopolítico,
además de que le dan a Rusia el nivel de “potencia mundial”.
Según el Nezavizimaya Gazeta del pasado viernes, “termina el repliegue
estratégico de Rusia” y al entregar las dos bases en Cuba y Viet Nam, la
Federación se despedirá de sus últimos símbolos de grandeza.
Para el informativo, las bases son necesarias si el país desea conservar
el título de “potencia mundial” y como tal participar en la toma de
decisiones en los asuntos y problemas internacionales de la actualidad.
El Moskovskie Komsomoletz afirmó que los dirigentes rusos tienen “un
espíritu amplio para efectuar grandes regalos de parte de un país no muy
rico”.
Según el diario señalado, Putin desea hacer un regalo a Estados Unidos
entregando las bases militares en Viet Nam y Cuba, y de paso convertir a
Rusia en “potencia regional” , o como asegura el diputado Víctor Iliujin,
“reducir los intereses rusos sólo alrededor de Moscú”.
Para el vicepresidente de la Duma estatal, Vladimir Zhirinovski, al
entregar la estación de radiolocalización de Cuba, pronto “Rusia quedará
sin ojos ni oídos” pues lo mismo sucederá pronto con el resto de centros
rusos dislocados en el exterior: Azerbaiyán, Belarús, Armenia.
El Moskovskie Novosti, también de fecha 23 de octubre, señaló que el
General Andrei Nikolaev, Presidente del Comité de la Duma Estatal para la
Defensa, quien fue primer sustituto del Jefe del Estado Mayor General,
afirmó que ningún satélite sustituye la pérdida del Centro
Radioelectrónico Lourdes. Según el artículo del Novosti, prácticamente
todos los jefes militares coinciden plenamente con la opinión del General
Nikolaev, a favor de la importancia de Lourdes. Puntualiza que la única
explicación de cerrar el centro es el deseo de acercarse a Estados Unidos
y Occidente de forma seria y para siempre. Añade que muchos Generales
tienen la esperanza de convencer al Presidente de no cerrar el centro.
El periódico electrónico Viek informó que Igor Rodionov, ministro de
Defensa hasta el año 1997 y hoy diputado de la Duma Estatal de Rusia, el
19 de octubre, dos días después de la reunión de Putin en el Ministerio de
Defensa donde se abordó el tema y cuatro días antes de la reunión con los
jefes de fracciones de la Duma, declaró: “Al principio pensé que era
iniciativa de la parte cubana: retirar la base a cambio del levantamiento
del bloqueo. Pero es la continuación de concesiones de Rusia. El centro de
exploraciones en Cuba controla todo el hemisferio occidental, pueden
escucharse todas las conversaciones telefónicas en el territorio de los
Estados Unidos, excepto en Alaska, y muchas otras cosas. Esto fue un
factor colosal de contención. Los americanos sentían constantemente que
estaban bajo control y era muy difícil hacer algo en secreto.
“El centro transmitía información sobre los negocios de ventas de armas,
permitía conocer la coyuntura de este mercado, y nos permitía obtener
ingresos considerablemente grandes.”
El propio ex presidente Eltsin, en entrevista el 23 de octubre al
periódico Novaya Gazeta, afirmó: “La decisión de Rusia de renunciar a sus
bases no está clara. Aquí todavía hay mucho que meditar y calcular.”
Durante la visita de los Jefes de Estado de Rusia y Cuba al Centro de
Exploración Radioelectrónica, el 14 de diciembre del 2000, el presidente
Putin, dirigiéndose al personal y los funcionarios rusos que allí laboran,
dijo textualmente: “En nombre de la dirección de Rusia, les deseo todo lo
mejor. Quiero que ustedes sepan que el resultado del trabajo que ustedes
aquí logran no va al cesto. Esos resultados de trabajo se emplean y son
necesarios no sólo para la dirección militar, sino también para la
dirección política del país, sobre todo hoy, cuando Rusia se va poniendo
en pie gradual, pero firme y seguramente.”
Ese mismo día, el Presidente del Consejo de Estado de Cuba en su breve
discurso respondió: “Realmente, es muy cierto lo que decía el presidente
Putin acerca de la importancia del trabajo de ustedes, no sólo para su
propia patria sino también para nuestro propio país”.
Fue precisamente al día siguiente, el 15 de diciembre del 2000, en
conferencia de prensa que tuvo lugar en el Consejo de Estado de Cuba,
cuando el presidente Putin, refiriéndose al Centro de Exploración,
declaró: “Rusia y Cuba están interesados en seguir fomentando su
actividad. Está funcionando plenamente hace tiempo, de acuerdo con las
normas y las reglas internacionales. Lo ha hecho exitosamente y Rusia y
Cuba se pronuncian como países interesados en seguir fomentando su
actividad.”
En ningún instante el Presidente de Rusia o los jefes militares rusos
hablaron una sola palabra de que tales medios eran inadecuados. Por el
contrario, durante los últimos 10 años los habían estado modernizando
constantemente y expresaban sus deseos de continuar perfeccionándolos. La
única y al parecer intrascendente diferencia con los jefes militares rusos
era su proposición de que Cuba aportara el 25 por ciento de lo que recibía
por los servicios que prestaba a dicho Centro para la inversión en nuevos
equipos, ya que el mismo suministraba información también a nuestro país.
Como a Cuba sólo podían ser útiles informaciones limitadas relacionadas
con su seguridad y no le interesaban las de carácter estratégico de
interés únicamente para Rusia, que eran el objetivo fundamental y la
inmensa mayoría de la que recibía el Centro, les expresábamos que aunque
estábamos en disposición de analizar su proposición, no era justo invertir
la cifra que solicitaban. Con posterioridad, a fin de eliminar antes de
que finalizara el año las diferencias pendientes, el 17 de agosto del 2001
Cuba le comunicó oficialmente al Gobierno ruso su decisión de contribuir
con no menos del 12,5 por ciento de lo que recibíamos de compensación, con
lo cual la diferencia se había reducido a sólo 25 millones. Aun esta cifra
podía todavía discutirse. Este fue siempre un punto de habitual y normal
discusión ante cada acuerdo que se firmó desde el primero de julio de
1993, en el que se incluía el pago correspondiente al año anterior, 1992.
Debe añadirse que en realidad Rusia siempre solicitaba un compromiso mayor
al de cinco años, a lo cual Cuba se oponía sistemáticamente. A raíz de la
visita a Cuba del Presidente Putin, accedimos a prolongar el Protocolo
próximo a firmarse por un período de diez años. Prácticamente, las
diferencias fundamentales habían sido reducidas o estaban muy cercanas a
reducirse a cero. Esta es la verdadera e irrebatible historia.
En el último contacto, un enviado especial del Presidente Putin a Cuba, el
16 de octubre, hace solo once días, ya desatada la guerra en Afganistán,
informó la extraña y sorpresiva decisión unilateral de retirar el Centro
como única respuesta a la generosa oferta cubana del 17 de agosto. Se le
comunicó y razonó la conveniencia de no aplicar de inmediato esa medida y
esperar al menos el tiempo mínimo indispensable para hacerlo e informar
sobre la misma, en espera de que la situación internacional se
esclareciera.
¿Cómo es posible que apenas unos meses después de la visita a Cuba del
Presidente ruso y en medio de una grave crisis que constituye un riesgo
para la paz mundial, y de modo especial para Cuba, sometida a más de
cuarenta años de bloqueo, agresiones y terrorismo, se adoptara
precipitadamente la decisión de eliminar el Centro de Exploración
Radioelectrónica en Cuba y publicarla de inmediato, pese a nuestra
insistencia de que era el momento más inoportuno y peligroso para nuestro
país?
Importantes y prestigiosas personalidades rusas han expresado con toda
honestidad y valentía sus criterios.
No puede tratarse de una consideración económica. Era decisión de carácter
político adoptada de antemano. El General de Ejército Kvashnin simplemente
acudió al empleo de sofismas que nadie puede tomar en serio.
Cualquiera comprende que la sustitución de la información obtenida a
través del Centro de Exploración Radioelectrónica de Lourdes por otros
medios supuestamente más modernos y eficientes, tardaría muchos años, si
es que existiera realmente la tecnología desarrollada y la voluntad de
hacerlo. Del Centro de Lourdes, Rusia recibía el 75 por ciento de la
información estratégica que necesitaba para prevenir una agresión y ha
sido el instrumento principal para controlar el cumplimiento de los
acuerdos de desarme con Estados Unidos. Ahora se quedará sin información
esencial para su defensa durante no se sabe cuánto tiempo. Estará
desprevenida y expuesta frente a cualquier contingencia. Pedir ahora que
Estados Unidos acceda a posteriori a desmantelar un centro similar en
Noruega, a 40 kilómetros de la frontera rusa, mueve a risa.
El mundo conoce perfectamente bien que Rusia ha sido despojada de más de
400 mil millones de dólares en diez años, robados descaradamente de los
inmensos bienes y riquezas creados y desarrollados por su pueblo, lavados
y trasladados a Europa Occidental y Estados Unidos por grandes consorcios
bancarios de Occidente, con una parte de los cuales aquella gran nación
aun después de la desintegración de la URSS habría contribuido al
desarrollo de un mundo multipolar, que es hoy el más ferviente deseo de la
humanidad. Sin embargo, ni un solo centavo ha sido recuperado, y nadie
absolutamente ha sido sancionado. Nuestro pueblo soportó pérdidas por
decenas de miles de millones de dólares. Todos los acuerdos con nuestro
país fueron incumplidos unilateralmente.
A través del cierre de Lourdes se pretende la excusa de ahorrar al año el
0,05 por ciento del dinero robado al pueblo ruso, es decir, dos mil veces
menos.
El propio presidente Putin, reconoció el 22 de marzo del 2001 al diario
Komsomolskaya Pravda, que los saqueadores, en el año 2000, habían
sustraído a la economía nacional 30 mil millones de dólares que se fugaron
al exterior.
¿A quién puede engañarse con tales argumentos?
Como Granma debe abordar otros temas de gran interés planteados por los
voceros del gobierno ruso, proseguirá la exposición de los puntos de vista
de Cuba en próxima edición.
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