|
|
|
Declaraciones
NOTA OFICIAL DEL GOBIERNO DE LA
REPÚBLICA DE CUBA sobre base de Lourdes. La Habana, octubre 17 del 2001
Las agencias internacionales de prensa informaron hoy que el presidente de
la Federación de Rusia, Vladimir Putin, declaró que a partir de enero del
año 2002 cerraría sus bases militares y de monitoreo electrónico en Cam
Ranh, Viet Nam, y Lourdes, en Cuba.
Respecto a la de Cuba, en concreto afirmó que “después de prolongadas
negociaciones con los socios cubanos, fue reconocido lo positivo de
retirar el Centro Radioelectrónico en Cuba."
También en el día de hoy, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas
Armadas de Rusia, General de Ejército Anatoli Kvashnin, declaró que “Rusia
retiraba sus bases militares de Cuba y Viet Nam con motivo del cambio de
la situación político-militar en el mundo y teniendo en cuenta el ahorro
de los medios financieros para el ejército y la flota. El arriendo anual
del Centro Radioelectrónico asciende a 200 millones de dólares, sin tener
en cuenta el mantenimiento del personal. Con ese dinero podemos comprar y
lanzar al espacio 20 satélites de reconocimiento, así como comprar unos
100 radares.”
A fin de evitar errores y confusiones, el gobierno de Cuba desea comunicar
que no debió mezclarse en la declaración rusa ambas instalaciones, que
tuvieron orígenes, funciones e importancias muy diferentes. Cam Ranh era
una instalación naval construida por Estados Unidos a 20 mil kilómetros de
distancia, arrendada a la URSS en 1979, años después de finalizada la
guerra. Apenas tiene utilidad alguna para un país como Rusia, que después
de la desintegración de la Unión Soviética no tiene ya prácticamente flota
naval de superficie.
Viet Nam es, un país que no corre riesgo de agresión militar alguna en
estos momentos por parte de Estados Unidos; sus relaciones con este país
son normales. Para Viet Nam no constituye riesgo alguno. Con toda
seguridad, fue previamente discutido y aprobado por ambos países.
El Centro Radioelectrónico de Lourdes fue creado en 1964, dos años después
de la Crisis de Octubre. La URSS no abonaba un solo centavo por los
servicios que recibía de Cuba, tomando en cuenta la colaboración estrecha
existente entonces tanto en el campo económico como militar.
En 1992, después que la Unión Soviética se desintegra y la Federación de
Rusia asume totalmente los derechos y privilegios que le correspondían a
la disuelta Unión, retiró de forma unilateral, en virtud de negociaciones
y acuerdos previos con Estados Unidos, la Brigada Militar que había
permanecido en Cuba después de la Crisis de Octubre, durante treinta años
aproximadamente. Mostró, en cambio, su interés en mantener el Centro
Radioelectrónico de Lourdes como elemento importante para su seguridad
estratégica, y de modo especial para la comprobación del cumplimiento
estricto de los acuerdos de desarme nuclear y reducción de dichas armas
adoptados por Estados Unidos y Rusia.
A pesar de incumplimientos flagrantes de acuerdos, daños económicos y
riesgos para Cuba, nuestro gobierno accedió a la permanencia de dicho
centro, sin gasto alguno por los servicios que Rusia recibía de nuestro
país. Esto fue así solo durante una determinada etapa, ya que entre Cuba y
Rusia no existía el más mínimo vínculo político o ideológico. Todos los
acuerdos existentes habían sido destrozados unilateralmente por los
gobernantes de ese país. No existía razón alguna para brindarle servicios
gratuitos de ningún tipo.
El reiterado interés de Rusia por el mantenimiento, ampliación y
modernización del Centro Electrónico de Lourdes, por las razones
enumeradas anteriormente, determinó un acuerdo que incluía el pago a Cuba
en productos rusos o en divisas, por los servicios que prestaba a dicho
centro, que ascendió a 90 millones en 1992, 160 millones entre los años
93, 94 y 95, alcanzando entre 1996 y el 2000 los 200 millones mencionados
por el general Anatoli Kvashnin, cifra nada extraordinaria si se considera
que apenas alcanzaba el 3 por ciento del daño ocasionado a la economía de
nuestro país con la desintegración del campo socialista y la URSS y la
anulación unilateral de todos los convenios. En adición a esto, Cuba se
beneficiaba con parte de la información adquirida, relativa a la seguridad
de nuestra Patria.
La presión de Estados Unidos a Rusia por la presencia de este Centro no
cesó un solo instante, a pesar de que aquel país mantiene una base militar
en nuestro territorio hace ya cien años contra la voluntad de nuestro
pueblo.
Durante la visita del presidente Vladimir Putin a Cuba, en el mes de
diciembre del año 2000, el Centro fue visitado durante horas por los Jefes
de Estado de ambos países el 14 de diciembre. No se habló la más mínima
palabra sobre la retirada del mismo; por el contrario, se habló de la idea
de su mayor desarrollo y modernización. El presidente Putin afirmó
textualmente ese día: “Rusia y Cuba están interesados en seguir fomentando
su actividad. Está funcionando plenamente hace tiempo, de acuerdo con las
normas y las reglas internacionales. Lo ha hecho exitosamente y Rusia y
Cuba se pronuncian como países interesados en seguir fomentando su
actividad."
En aquellos días solo se produjeron algunas diferencias entre los
responsables militares cubanos y rusos por el interés en estos de reducir,
dentro de márgenes relativamente pequeños, la compensación económica que
abonaban a Cuba. Era algo habitual cada año en los análisis de los
incumplimientos reiterados de las obligaciones por la parte rusa.
Meses después se observó un extraño cambio en la política rusa en relación
con el Centro Radioelectrónico de Lourdes, que se tradujo en el
incumplimiento de sus obligaciones cuyos montos se acumulaban, y
exigencias injustificables y exageradas de reducir el pago de los
servicios, dada la triplicación del precio del combustible, principal
producto de exportación de Rusia, y la evidente mejora de su economía, que
se expresaba, entre otros hechos, en que las reservas crecieron de
aproximadamente 12 mil millones a más de 30 mil millones.
En medio de ese proceso, se desata la actual crisis internacional que ha
ocasionado una gran tensión en el mundo, habiéndose mantenido en todo
instante contactos y relaciones fluidas y amistosas entre nuestros dos
gobiernos, independientemente de que cada cual ha sostenido posiciones
diferentes: Cuba, contra el terrorismo y contra la guerra; Rusia, de
amplio apoyo y cooperación a la guerra desatada por Estados Unidos. Ambos
coincidimos plenamente en la lucha contra el terrorismo y en la necesidad
de que la Organización de Naciones Unidas ejerza el papel que le
corresponde.
Las negociaciones que venimos sosteniendo con relación al Centro
Radioelectrónico de Lourdes aún no han concluido. Ayer 16 de octubre, a
las 2:00 p.m., no habíamos alcanzado un acuerdo. Un enviado especial nos
propuso con urgencia la cancelación del Centro. Se le respondió que sería
el momento más inoportuno para adoptar tal medida; que en el instante
exacto en que la política agresiva y belicista del gobierno de Estados
Unidos es mayor que nunca, muchos países están amenazados a partir del
discurso del Presidente de Estados Unidos del 20 de septiembre y, cuando
ya las operaciones militares se han desatado en Afganistán, retirar el
Centro era un mensaje y una concesión al gobierno de los Estados Unidos
que constituía un grave peligro para la seguridad de Cuba y por lo tanto,
en tales circunstancias, no estábamos de acuerdo con su cancelación.
En horas de la noche de ayer mismo, con la representación rusa, que había
solicitado entrevista urgente, abordamos de nuevo la cuestión con
abundantes argumentos. Dicho representante era portador de otro mensaje
del Presidente ruso proponiendo algo todavía peor: la conveniencia de
declarar públicamente y de inmediato que el acuerdo del Centro
Radioelectrónico de Lourdes estaba cancelado. Le respondimos que estábamos
en absoluto desacuerdo y le propusimos que estudiaran otras variantes; que
ellos tenían fama de buenos ajedrecistas y no ignoraban que podían
buscarse cien variantes y no solo la que estaban proponiendo.
La urgencia rusa, según expresaron, era por el deseo de que el presidente
Putin se presentara a la reunión con el presidente Bush en el Foro de
Cooperación Asia-Pacífico, en Shanghai, llevando consigo estas dos
noticias. Cualquiera comprende cuán agradables son las mismas para su
interlocutor: la de Cam Ranh, aunque intrascendente en los hechos, muy
simbólica; la de Cuba, un especial obsequio.
Por tanto, el acuerdo sobre el Centro Radioelectrónico de Lourdes no está
cancelado, ya que Cuba no ha dado su aprobación, y resultará necesario que
Rusia continúe negociando con el gobierno cubano, tomando en cuenta que
hay importantes cuestiones por resolver con relación al tema.
Desgraciadamente, tal vez el presidente Putin, debido al cambio-horario,
no tuvo oportunidad de recibir a tiempo nuestros bien fundados argumentos
y sugerencias sobre el asunto antes de que pudiera afirmar lo que dijo
públicamente.
Mantenemos hacia él y hacia el enorme Estado de Rusia un gran aprecio y un
gran respeto.
Cuba, por ello, se abstiene de hacer en este momento enjuiciamiento o
crítica alguna sobre lo anunciado hoy por los cables. Simplemente se
limita a ofrecerle información absolutamente verídica a nuestro pueblo y a
esperar que este diferendo se resuelva de forma razonable, justa y digna.
Algo debe ser comprendido por todos sin ningún tipo de ilusiones: en Cuba
no hay ni habrá pánico ni temor. Son condiciones ideales para la
serenidad, la sabiduría ecuánime, la moral, la dignidad y el valor sin
límites.
El Gobierno de la República de Cuba
La Habana, octubre 17 del 2001.
|
|