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"DESDE MI ALTURA"
Poemas de Antonio Guerrero

LOS SUEÑOS DAN TRABAJO
 



Los sueños dan trabajo
Por eso cuando vuelva
y algún día será
a mi tierra mis gentes y mi cielo
  Mario Benedetti
 

No se acabaron los sonetos sonidos.
Mario llegó a mi puerta
y me tocó
el alma y el deseo del alma
la siguiente palabra adormecida
la verdad sin mentira
la virtud del honor
la huella de los sueños
la piel del corazón
la vida de la muerte
la fuerza del amor.
 
Le dije adiós a Carlos
en corta despedida
con fino silencio
con poética risa
me dijo adiós.
21 de setiembre de 1999.

SEÑALES DE VIDA
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
       Mario Benedetti.

Tengo una soledad tan concurrida
que no dispongo de un rincón privado
y aunque mis puertas hayan clausurado
siguen entrando señales de vida.
 
Tengo una soledad tan divertida
que no me deja ser organizado,
risas y abrazos pongo en cualquier lado,
besos, caricias que mi amor no olvida.
 
Donde menos lo espero me aparece 
un huésped que concurre como un sueño,
él me deja su sombra y desvanece
 
tras un distante amanecer sin dueño.
Las noches al pasar no tienen horas
mi soledad cuenta sólo de auroras.
 28 de septiembre de 1999
 
SIEMPRE ILESO
llevaba la alegría ilesa 
de la gente que cumple con la gente  
                                         Mario Benedetti 

Lo vi con su optimismo esta mañana
encendiendo el amor por todos lados,
con brasas de los sueños realizados,
con sencillez y abierta gana.

Lo vi con la energía que dimana
de su fiel palabra de acentos pausados,
con el rostro de los abanderados
que muestran la paz a una ventana.
 
Tenía la tranquilidad del hombre
que abraza su valor y su conciencia
cada vez que lo llaman por su nombre.
 
Tenía la alegría siempre ilesa
surtida del honor y la experiencia
de quien ha sido ejemplo de firmeza.
1 de octubre de 1999

ACUERDO
A todos nos desvela un pasado
nos enciende un presente
nos conmina un futuro
Mario Benedetti
 
De par en par aquí esta mi pasado,
como una herida de sangrar eterno;
mi barricada es frágil a lo tierno,
a lo ya conocido y a lo amado. 
 
Mis domicilios me han abandonado
en cambio hoy siento más calor materno;
tu mano, soledad, todo es alterno.
El tiempo hace o deshace lo soñado.
 
A todos nos desvela algún recuerdo,
nos hunde en un silencio sin estrellas,
mas al final llegamos al acuerdo
 
de que hay que caminar, estar al día
y salir a encontrar las cosas bellas
que no hemos descubierto todavía.
3 de octubre de 1999

HOMBRE LLAMA FUEGO
dónde estás 
si es que estás
si estás llegando
Mario Benedetti
 
Nada aquí, nada allá pudo borrarte.
Hombres hay que como el sol se elevan,
hombres capaces de donar sus sueños
para ver coronarse el sueño ajeno.
  
Nadie aquí, nadie allá pudo quitarte
el derecho a ligarte con la tierra
a ser semilla de donde germinan
árboles, manos, lemas y banderas.

Para matarte, hombre llama fuego,
intentaron crear el frío eterno
congregando los odios y los miedos,
 
pero tú los burlaste con tu ejército
de ideas, de verdades y de estrellas.
Todo aquí, todo allá siente que llegas.
6 de octubre de 1999
 
CON RESPETO
           ni una uña mas allá de la justicia
nuestra ventaja y nuestra desventaja 
 es  que vivos o muertos
jodidos o triunfantes
nos hemos prohibido ser inmundos
                                  Mario Benedetti 

Con respeto a las cosas y a mí mismo
despertaré contento y solidario.
Sé que nadie está a salvo de derrotas
pero se ha de luchar por cada sueño.
 
Siento que tu mirada está en mi ceño,
en mis hombros, en mi boca, en mi pecho,
en mi amor de los nobles odios buenos, 
de los corajes varios, de los menudos miedos;

en mi amor a la risa, a los niños,
a lo justo, a lo inmenso, a lo pequeño,
a mi tierra, a mi gente, a mi cielo.

A los que se prohíben ser inmundos
el universo siempre da su mano
por locos que parezcan ser sus sueños.
18 de octubre de 1999

NO ESTOY SOLO
                  será buena  tan buena la jornada
que desde ya  mi soledad se espanta
Mario Benedetti
 
Nada de esto es exceso de confianza,
casi increíble pero no estoy solo; 
tengo manos que tienen otras manos,
la verdad que está siempre germinando.
 
Sobre todo si somos voz y lluvia, 
si sabemos salvar la sangre amiga,
si podemos curarnos del espanto,
si amamos con amor y sin astucia
 
entonces será larga la jornada,
tan larga que la muerte no se apura
y los sueños son todos con cordura.
 
Será buena, tan buena la jornada,
que habremos inundado el futuro
y tendremos la victoria segura. 
19 de octubre de 1999
  
SIEMPRE TE CONFÍO
  hay que confiar y confío
    no hay mal que dure
                   cien años 
Mario Benedetti
  
Desde hoy la nostalgia será antigua,
por lo menos no habrán más despedidas
ni habrán más desconfianzas, ni temores,
sólo un amanecer seguro e invencible.
 
Por supuesto que no es para dar brincos,
aún nos falta mucho por vivir y hacer,
por trazar de esta recta de conquistas
con la que atravesamos las calles del ayer,
 
Pero desde hoy y siempre e confío,
te sumo a cada poro de mi piel
sin temer que te pierda o que te rindas.
 
Confío en hacer el futuro-ahora,
que el valor nos alcance y nos sobre
para darlo a la causa que nos hizo nacer.
 26 de octubre de 1999
 
SIN REPROCHARME
              No cabe duda. Esta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Esta es mi casa detenida en el tiempo.
 Mario Benedetti 
 
Yo tengo donde asir mis largos sueños,
donde escuchar temblar corajes, miedos,
donde sentir fluir mis duros verbos
y otras palabras nuevas, sin apuros.

Aquí están mis amigos y enemigos,
las primeras miradas, los olvidos,
los cuerpos de mujer que guiaron mis ojos
y me hicieron tomar tantos caminos.
 
Aquí hay aves, estrellas, lluvias, ríos,
árboles que dan frutos y dan sombra
mientras azotan rayos y castigos.
 
Esta es mi casa. Aquí sucedo y cuido.
Aquí espero sentado alguna muerte
sin reprocharme todo lo vivido.
1 de noviembre de 1999
 
SURTIDOR DE SUEÑOS
          una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
Mario Benedetti
 
Aquí la soledad se pone oscura
como una madrugada, una hoja muerta,
como una sombra, una rama partida
y el viento sopla, aunque con otro ritmo.
 
Aquí me pierdo en nombres y confundo
la frontera de palabras no dichas,
las praderas, los pueblos diminutos
que recorrí en deseos infinitos.
 
Pero cuando tu desnudez presiento
me reintegro con luz a mi contorno,
las paredes de besos se acuarelan,

el cielo raso se transforma en cielo,
un surtidor que viene de los sueños
genera un resplandor que da consuelo.
 4 de noviembre de 1999
 
CUANDO TE VEA
  vamos a reparar lo mucho que perdimos
vamos a aprovechar lo poco que nos queda
                                      Mario Benedetti

Cuantos días y noches transcurridos
que no han sido precisos ni anhelados,
como para encerrarlos con mis sueños,
pero sin ti, todos los he contado.
 
Sé que vendrá el futuro y vendrán otros
que dejarán atrás este segundo,
otros para trazar un plan de dicha
y definir que haremos con el mundo.
 
Sé que vamos a reponer el tiempo,
a zurcir las heridas, los caminos,
aprovechar lo que nos quede, unidos.

Y eso será cuando te vea y me digas:
Todo está como cuando tu partiste,
todo aguardó, como antes, tu llegada.
8 de noviembre de 1999

 
EL MUNDO ES NUESTRO
              sin embargo no puedo
detenerme y caer
y apagarme en el sueño
y soñar que me rindo
Mario Benedetti

Porque el muro es un muro y tú lo sabes
mi celda es casi una mancha blanca,
una trampa sin sol, luna, ni espuma
que por momentos se transforma en barca.
 
Tras su ventana hacia la vida miro,
aunque lento mueve nubes el cielo.
El árbol no ha dejado de ser árbol
y hasta el orgullo se ha vuelto tierno.
 
Puertas cerradas alarman al tiempo.
Mientras la soledad lentamente es rocío,
algo me hace saber que el mundo es nuestro:
 
una nostalgia en el mejor acierto,
un desamparo en el peor hastío,
una verdad que me viene de adentro.
 19 de noviembre de 1999

CAUSA VALEDERA
              qué será del amor y el sol de las once y el crepúsculo triste sin causa valedera?
Mario Benedetti
 
Haremos ver que somos un camino
atravesando sombras de los nuestros,
que somos una sierra y una estrella
con definidos rasgos y conceptos.
 
Haremos ver que somos invencibles,
que siempre saldrá el sol para el valiente
no importa que lo acechen, que lo encierren,
que le dejen la piel sin otras pieles.
 
Haremos ver que en las duras contiendas
de conciencia a poder y viceversa
nunca vacilará nuestra firmeza,
 
porque es el amor nuestra obra maestra
y hasta la muerte se llena de vida
cuando se tiene causa valedera.
 8 de diciembre de 1999

UNO MISMO
  qué vendrá después
de la soledad
Mario Benedetti
 
Puede que la soledad me haga escribir
y ver los pasos por donde vengo ahora,
puede que me sorprenda la demora
con que a mi propia sombra vi venir.
 
A veces es un destello el porvenir
y uno mira sin ver ni luz ni aurora.
A veces éste es sólo de una hora
y uno la gasta en llegar y morir.
 
A veces el amor cuando se ajena
la soledad te sumerge en un pozo,
como una sumisión, una condena;
 
pero la soledad es uno mismo,
tu entrega, tu energía, tu reposo
y en ella puedes ser cima o abismo.
 27 de diciembre de 1999

SIGO EN PIE
             seguir en pie
quiere decir coraje
Mario Benedetti
 
Sigo en pie por amor, por cosas mías,
con buena edad para cambiar, sereno,
para enfrentarme ante el espejo, ameno
y entrar a averiguar mis alegrías.
 
Sigo en pie por razones, por mis guías,
por decirme que el mundo no es ajeno
y que no hay que pedir un visto bueno
para uno celebrar sus cumpledías.
 
Los versos tienen hoy los ojos fijos,
los sueños el gemido de otros sueños,
las palabras de amor, nuevos prefijos,
 
los latidos suenan de otra manera,
pero no te preocupes de estos dueños
porque yo sigo en pie hasta que muera.
28 de diciembre de 1999

HOY QUE VUELVO
vuelvo/ quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
             pero igual me sorprendo
                        Mario Benedetti

Hoy que vuelvo con lágrimas de versos,
con talante de sol, con esperanza,
confío más que ayer en la confianza
y comprendo mejor los universos.
 
Hoy que vuelvo con mi fe abrumadora
en todos los jodidos pero enteros
y en los que son más viejos y sinceros,
honro al bueno que estaba y no está ahora.
 
No creas que al volver antes estuve
ausente de tu verde pradería,
yo he vivido en tu cielo y en tu nube 
 
soñando sin cesar que estoy volviendo
y al despertarme igual no me sorprendo
de andar por tus caminos todavía.
30 de diciembre de 1999

FIN DE AÑO
Antes de que este año se termine
voy a meterme a tientas en un sueño,
para olvidar que aquí todo es pequeño
y sentir libertad cuando camine.
 
No voy a permitir que se combine
nostalgia y pena y se arrugue mi ceño;
el optimismo es mi único dueño,
con cada sueño él más se define.
  
Y aunque un mundo soñado no es lo mismo
que este mundo real, rasgado y dolorido,
mi pensamiento mantendrá su genio
 
de ver lleno de amor y sin abismos
este planeta que hemos conseguido
y cumple hoy, dice, otro milenio.
 31 de diciembre de 1999

LA GRAN PROEZA
 la mejor hazaña
de la memoria
Mario Benedetti
 
No es fácil recordar cada destino,
cada antiguo juguete, cada nombre,
un camino tantas veces recorrido
las tardes arrimado al horizonte. 

Parece fácil atraer un recuerdo,
pero al cerrar los puños al vacío,
los ayeres se escurren casi muertos
en un amanecer desnudo y frío.
 
Mas olvidarlo todo es imposible
y aunque vivamos siempre del presente
y parezca hace un siglo que nos vimos,
 
yo sé que nuestro amor aún es factible
ya que la gran proeza de la mente
es sentir sin tocarnos que existimos.
 2 de enero de 2000
  
A LOS DIECISÉIS MESES
En este sitio sordo y nauseabundo,
ignorando a qué mundo pertenece,
convaleciente de su propia muerte
el rencor va mostrando sus enigmas.
 
Quizás no le hayan dicho con certeza
que hay quienes el temor desmenuzan
y espantan como moscas las calumnias,
con las manos de la conciencia limpia.
 
¿Pero cómo explicarle a esta inocencia?
Tal vez desenrollando una sonrisa,
juntando unos pedazos de canciones,
 
tejiendo un borrador de poesías,
mirando el horizonte sin pedirle
que me ayude a contar los nuevos días.
 12 de enero de 2000

HERMANO
me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve
                         Mario Benedetti 
 
Señálame la piedra que tiraste,
la conmiseración de su figura.
Muéstrame lo callado de tu altura,
el porvenir que hay donde miraste.
 
Dame la mano con la que empuñaste 
el hierro y la esperanza con bravura.
Cuéntame todo, tu odio, tu ternura;
pon en mí toda el agua que regaste.
 
Enciéndeme las venas una a una
con la sangre gentil de tus volcanes,
arrástrame a tus subterráneos mares,
 
germíname en el blanco de tu luna,
atráeme a tu palabra como imanes
y hazme sentir que somos similares.
21 de enero de 2000

PRESAGIOS
         Algunas claves del futuro
no están en el presente
ni en el pasado
están extrañamente  en el futuro
Mario Benedetti   

No lo puedo afirmar pero, supongo,
todo regresará el próximo año,
habrá una galería de sonidos 
y tendremos más luz sobre la mesa.

Supongo que el sol saldrá por todos lados
para con júbilo despertar la hierba,
pasos de agua bajarán del cielo
e irán a descansar bajo la tierra.
 
Nos mostrará su rostro la belleza
con flores, nubes, aves, con estrellas
para estar al alcance de la noche
 
y aunque nada sabemos con certeza,
reiremos de los que saben todo,
jugaremos a amar de cualquier modo.
 22 de enero de 2000
 
DE ESTE AMOR
Déjame que te hable con mi sana memoria,
terca como brisa, dócil como una flor.
Claro como un arroyo, turbio como una ola,
déjame que te cuente esta historia de amor.

Ella me dio sus manos, su silencio más fino,
su más irresistible y lánguida mirada.
Yo le di mi lenguaje, mi baile, una sonrisa,
una canción, un árbol, todo fue casi nada.
 
Ella vino despacio, limpia, inmensa, desnuda
y me ofreció su vientre de tierra lisa y pura.
Yo le mojé los labios con un ansia de lluvia
y le sembré raíces en toda su cintura.
 
Ella curó mis llagas, yo la cubrí de cielos.
Ella descubrió el alba, yo anduve sin remedio.
Ella fue la culpable de este amor sin reverso
y estos son de su ayer mis más recientes versos.
23 de enero del 2000

TE NECESITO
Descendiendo hasta el fondo de este día
reconozco la edad de mi silencio,
busco una fecha viva, me sentencio
como el sol de la plaza al mediodía.
 
Piso sin encontrar la sombra mía,
piso otoños, instantes, viejos hechos
que tienen el color de los helechos
y un resplandor de arena y fantasía.
 
En los balcones pálidos del cielo
tiendo tu frente, alta como la luna,
eres todas las nubes, una a una,
 
eres todos los pájaros en vuelo.
De pronto entro en la paz en que ya habito,
hallo a tientas tu luz, te necesito.
30 de enero de 2000
 

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