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Mujeres Cubanas bajo una nueva perspectiva y enfoque

Mujer es más que la simple definición didáctica de género, establecida en nuestra defensa para refrenar el machismo social del hombre. Mujer es la sabia que da un nuevo fruto a la vida. Mujer es el mundo: la Tierra con sus cuatro féminas: Asia, África, Europa y América. Mujer es madre, hermana, hija, esposa, la heroína capaz de enfrentarse a quien la oprime, la llamada a sufrir los terribles dolores de parto peliculas porno para que el género humano no se extinga. No fue casual que durante el martirologio de Jesús, las mujeres no lo abandonaran, ni que al resucitar se apareciera a María Magdalena.

Al buscar en el Diccionario el significado de la palabra “mujer” encontramos la siguiente definición: “Persona del sexo femenino, al llegar a la pubertad; la casada, mujerona o mujerica, con relación al marido; prostituta, de mala vida, mundana, casquivana, perdida, pública; mujer de su casa, quien gobierna y ejecuta los quehaceres domésticos, cuida de la casa, y de la familia…; fácil, la que se considera adorable; fatal, la irresistible, seductora”. Mientras, ¿qué se dice del hombre? Ese ser adorable que trata, por todos los medios de aniquilarnos y de hacernos sólo un objeto sexual, pues dice: “Varón, criatura racional del sexo masculino aplicado a veces, según el contexto a los dos sexos, el que ha llegado a la edad viril, adulta, quien posee cualidades como: energía, fuerza, valor, etc…, consideradas varoniles”. ¡he ahí al videos porno!

La discriminación es obvia, no obstante, la mujer ha luchado y lucha por su reconocimiento social. Ha transitado con la historia y ha sido partícipe de grandes epopeyas, hasta llegar a los albores del siglo XXI. Antropológicamente somos iguales al hombre. Ambos poseemos 23 pares de cromosomas. El animal que más se nos acerca es el chimpancé con 24 pares, uno más que nosotras y el hombre. Muchas teorías nos defienden, pero el hombre no termina de reconocer que somos iguales, aún nos discrimina. El concepto de género permite reconocer que la desigualdad social derivada de los sexos es una construcción socio-cultural, posible de ser modificada. Las reflexiones que inciden en el campo de la problemática feminista de los 70 del siglo pasado surgieron en la modernidad con dos importantes publicaciones: “El segundo sexo”, en 1949, de Simone de Beauvoir, donde expone claramente que no se nace mujer sino se vuelve mujer; y la obra “La mística de la feminidad” que reanima el movimiento feminista norteamericano. La teoría feminista radical también vio la luz en esa década cuando Kate Millet publicó “Política sexual”, a partir de la categoría patriarcal de Max Weber. Por su parte, la feminista Joan Scott hizo una crítica a la producción teórica cuya categoría analítica es el patriarcado. De esta forma, diversas teorías enarbolan la bandera de lucha en pro de la igualdad social que merecemos, desde todos los puntos de vista.

Dentro de esta lucha y de este caos en contra de las mujeres, las empresarias poco a poco se han impuesto y ganado respeto dentro del campo de las finanzas. La modernidad ha demostrado que deben tenernos en cuenta, quieran o no tanto la sociedad como los hombres. Esto conlleva a un estado de derecho que propicie que efectivamente pueda ser así. Cabe preguntarnos: ¿y el porno argentino qué?

En Cuba no hay ni puede haber mujeres empresarias por el hecho de carecer de capital inicial inversionista, ni tener relaciones con quienes puedan ponerlo a nuestra disposición. Todo, absolutamente todo, pertenece al Estado y a las empresas extranjeras que se han aprovechado de la realidad económica cubana y han invertido en nuestro país, aceptando las exigencias impuestas por el gobierno. significa que si en cuba hay alguna empresaria, ésta no puede ser cubana. La legislación laboral vigente limita, extraordinariamente, el libre albedrío en el ámbito laboral que nos ocupa. Las empresas contratan a un obrero luego de un minucioso análisis investigativo sobre su persona. El trámite es realizado mediante oficinas que funcionan en base al interés partidista o administrativo-gubernamental, que es lo mismo. Estas dependencias deciden si un trabajador puede o no desempeñar determinado puesto, aunque la constitución de la República de Cuba de 1976, y su modificación, ponen en alta estima el derecho fundamental de los trabajadores. Nadie puede laborar donde desee, incluso los graduados universitarios son “asignados” a centros específicos, al igual que estudiantes de otros centros de enseñanza. Los trabajadores caen en una centrífuga funesta para la vocación, más aún para las mujeres. Para trasladarse de un centro de trabajo hay que solicitar la baja del mismo, pasando el obrero a ocupar la categoría de desempleado, hasta que no se produzca el alta en otra empresa. Durante el tiempo en que el obrero está sin trabajar ha perdido todo tipo de garantía laboral o derecho que dimanen del derecho al trabajo.

Este es el contexto laboral de la mujer cubana desde hace cuatro décadas. Una mujer que a los cuarenta años de edad parece que tiene más, momento en que la mujer occidental piensa en formalizar un hogar y, quizás, traer un bebé al mundo. A los cincuenta parece una anciana, mal vestida, en espera de la jubilación, carente de incentivos, debido a la cantidad de problemas a afrontar entre ellos, salir del trabajo y enfrentarse a las labores domésticas cotidianas, donde la constante es: ¿Qué voy a cocinar? Y cuado sale nuevamente el sol, vuelve a lo mismo. A los cincuenta y cinco años es una anciana jubilada presta a cuidar de los nietos, en espera del descanso final. En el transcurso de su vida no ha tenido una crema, ni regular, que domine las inclemencias de nuestro caluroso clima, ni un tinte, cuyo costo sea acorde a su salario, para tapar las insolentes y denunciadoras canas, que no respetan la edad.

La mujer cubana es sólo eso: “La mujer cubana”, la que lucha por conseguir un empleo donde la divisa tenga algo que ver, para lograr lucir, aunque sea, un traje de chaqueta y saya y parecer femenina. Este mínimo privilegiado grupo de mujeres ha pasado a constituir una “clase” dentro de otra clase, que en una tienda donde se adquieren los productos en divisa trata bien a quien considera que puede dejarle aunque sea cinco centavos dólar de propina y mira apurada a quien cuenta los centavos para comprar un jabón o un litro de aceite, productos indispensables en cualquier morada del mundo, por miserable que sea. La economía globalizada del siglo XXI y el comercio internacional, fuentes fundamentales de desarrollo económico, no pueden ser enfrentados por la mujer cubana, mientras, ¿qué sucede con las mujeres del mundo? Veamos algunos ejemplos.

Estudios realizados por la National Foundation o Womwn Business Owner (NEWBO) (Fundación Nacional de Propietarias de Empresas de los Estados Unidos) indica que las empresarias de propiedad de mujeres particulares que participan en el mercado mundial tienen mayores posibilidades e ingresos y son más optimistas en sus operaciones, que las empresas de propiedad de mujeres orientadas hacia el mercado interno. En una entrevista de la Revista Reforma Económica Hoy (REH), realizada en 1999 a Tom Donahue (Presidente de la Cámara de comercio de los Estados Unidos) refiere: “Es muy cierto que el número de empresas que pertenecen a mujeres ha crecido de un modo espectacular. En 1997 la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos descubrió que las mujeres eran propietarias de 8,5 millones de pequeñas empresas en este país, lo que representa una de cada tres pequeñas. En total emplean a más de 23,8 millones de personas y generan hasta 3,1 billones de dólares en sus ventas.”

Las investigaciones de la NEWO ha sido fundamental para proporcionar credibilidad a las actividades de las empresarias. Hay 9,1 millones de personas que trabajan en estas empresas cuyas propietarias son mujeres (emplean a 25,5 millones de obreros y obreras y generan ventas de más de 3,600 billones de dólares. Las estadísticas demuestran el crecimiento de los negocios de mujeres y su contribución al crecimiento económico. El programa de capacitación en el comercio internacional analiza la función de las asociaciones de empresas de mujeres, en lo referente a impartir conocimientos, identificar tendencias y prestar servicios internacionales a socias. Los componentes de la capacitación, incluyen una investigación detallada de la globalización, promoción de exportaciones, técnicas de importación, estrategias y prácticas de inversiones extranjeras directas. También contiene información sobre instituciones de comercio mundial y regional, formulación de un plan regional de comercio internacional y examen de las relaciones entre asociaciones voluntarias de empresas y sistemas democráticas.

Malawi, uno de los países más pobres de África, da muestra de una vibrante sociedad civil, donde los grupos empresariales de mujeres juegan un rol importante. La Asociación Nacional de Maduras (NABM) (National Asociation of Business Women) ha sido el verdadero motor de crecimiento y protagonismo de las empresarias Malawi. Establecida en 1990 consta con un listado de socias de más de 15.000 empresas. Esta asociación ofrece a sus afiliadas una amplia variedad de servicios básicos que incluye capacitación y financiamiento. Hasta 1998, 12.000 mujeres de negocios habían participado en los programas de capacitación de la Asociación y se habían distribuido alrededor de 2 millones de dólares en préstamos para empresas de mujeres asociadas.

En1987 fue creada la asociación de Mujeres Empresarias de Nepal (WEAN), de carácter autónomo, formada para mujeres empresarias nepalesas. Su objetivo es identificar a empresarias y ayudarlas a manejar sus empresas. Las fundadoras prefieren organizarse como institución independiente, en lugar de asociarse con la principal organización de negocios existentes; la federación nepalesa de Cámara de Comercio e Industria (FNCCI). La respuesta de la fundadora, Rita Tapa, fue: “Nunca pensamos en asociarnos a la FNCCI porque la WEAN surgió como respuesta a la imposibilidad de que las mujeres encontraran un espacio de participación en las organizaciones tradicionales”.

Mientras las mujeres del mundo cubren su espacio en las empresas y negocios, la mujer cubana no puede aspirar más que a un uniforme decoroso, a una propina con la cual cubrir necesidades de primer orden, y desdoblarse en su casa con una desteñida bata de casa, si la tiene, para enfrentar una cocina carente de los alimentos más indispensables. No hay ni habrá posibilidades empresariales para la mujer cubana mientras continúe un estado de derecho donde el Estado es el dueño de todo. La introducción del capital extranjero en Cuba ha traído división en la clase obrera cubana. A la mujer cubana solo le es permitido ser “dueña” de un pequeño estanquillo donde solo puede vender meriendas o comidas en “paladares”, pagando un alto impuesto a la Oficina Nacional Tributaria (ONAT), con la espada de Damocles pendiente en sus cuellos ante una multa que pudiera ser de 1.500 pesos cubanos, cuando el inspector lo estime conveniente, por cualquier razón.

Lejos de la mujer cubana se encuentra la teología de la liberación, la teoría del género y cuántas se inventen a favor y en defensa de la mujer. A la mujer cubana solo le es aplicable la teoría del enclaustramiento, de la vejez prematura, el desencanto, entre muchas inexistentes para el mundo de la modernidad. La mujer cubana es una mujer fuera de cualquier tipo de perspectiva.